SEDE: Mogadishu
DURACIÓN: abril de 1992- marzo de 1993
EFECTIVOS: 50 observadores militares,3.500 oficiales de seguridad, hasta 719 miembros de personal para el apoyo logístico; también había cerca de 200 funcionarios civiles de contratación internacional.
BAJAS: 8 (miembros de personal militar)
GASTOS: 42.931.700 dólares netos
FUNCIÓN: establecida para supervisar la cesación del fuego en Mogadishu, la capital de Somalia, y ofrecer protección y seguridad al personal de las Naciones Unidas, equipo y suministros a los puertos de mar y aeropuertos de Mogadishu, y escoltar las entregas de suministros de ayuda humanitaria desde éstos a los centros de distribución de la ciudad y a los de sus alrededores. En agosto de 1992, se ampliaron el mandato y la dotación de la ONUSOM I para que ésta pudiera proteger los convoyes humanitarios y los distintos centros de distribución en Somalia. En diciembre de 1992, tras un deterioro de la situación en Somalia, el Consejo de Seguridad autorizó a los Estados Miembros para formar la Fuerza de Tareas Unificada (UNITAF) con el fin de establecer un entorno seguro para la prestación de asistencia humanitaria. La UNITAF trabajó en coordinación con la ONUSOM I para proteger los principales centros de población y garantizar la prestación y distribución de la asistencia humanitaria.
La Operación de las Naciones Unidas en Somalia (ONUSOM I) se estableció para facilitar ayuda humanitaria a las personas atrapadas por la guerra civil y el hambre. La misión se convirtió en un amplio intento de ayudar a detener el conflicto y reconstituir las instituciones básicas para un Estado viable. Somalia ocupa una posición geopolítica estratégicamente importante en el Cuerno de África. La cultura política está influenciada por la competencia entre varios clanes y facciones con base en los clanes.
Desde noviembre de 1991, se produjeron violentos combates en la capital somalí entre los elementos armados aliados con el General Mohamed Farah Aidid, o con el Sr. Ali Mohamed Mahdi, nombrado "Presidente interino", y también otras facciones. Además de en Mogadishu, también se registraron conflictos en Kismayo, y en el noroeste del país, los dirigentes locales presionaban para crear una "Somalilandia" independiente. El país en su conjunto carecía de cualquier forma de gobierno central. El bandidaje estaba presente en todas partes.
Los combates que siguieron, con clanes y subclanes constituidos en alianzas sueltas sin un control central, se desarrollaron en una época de sequía grave. Esa combinación resultó ser catastrófica para la población en general. Para 1992, casi 4,5 millones de personas, más de la mitad de la población del país, se encontraban amenazadas por hambruna, malnutrición grave y enfermedades relacionadas con ambas. La magnitud del sufrimiento era enorme. En conjunto, se calcula que murieron unas 300.000 personas, incluidos muchos niños. Cerca de 2 millones de personas, desplazadas violentamente de sus hogares, huyeron a países vecinos u a otros lugares dentro de la propia Somalia. Todas las instituciones de gobierno y al menos el 60 por ciento de la infraestructura básica del país se desintegraron.
Tomado de: Naciones Unidas

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